viernes, febrero 17, 2006

Hasta la vista, estadio

La revista Un Caño publica en su último número una nota sobre Arnold Swarzenegger. Cuentan que el estadio de fútbol de Graz, su ciudad natal, llevaba su nombre desde que se inauguró. La decisión había sido por razones obvias: las autoridades austríacas buscaban un incentivo más para atraer a los turistas. Pero todo cambió con Terminator gobernador de California. Parece que la publicidad comenzó a ser nociva por demás desde entonces. Y una decisión de Swarzenegger fue la gota de la discordia. En Graz amenazaron con quitar su nombre del estadio si Terminator aprobaba la condena a pena de muerte contra Stanley Tookie Williams III, fundador de Crips, una de la bandas gangsters del Oeste estadounidense, que estaba detenido desde 1979 acusado por la muerte de cuatro personas. Este afroamericano se había ganado cinco veces la candidatura al premio Nobel de la Paz, tras su reconversión y lucha desde la cárcel contra la violencia. El resultado fue el lógico: nada de esto inmutó la mano dura del gobernador y el detenido fue ejecutado. Y el inefable Governator se quedó sin estadio. Ni muchos fans en su Graz natal.